«Allí me tuvo el bicho dándome vueltas y golpes, si es por delante me saca las tripas»

//«Allí me tuvo el bicho dándome vueltas y golpes, si es por delante me saca las tripas»

laopiniondezamora.es/ J. A. García

Foto- José Luis Fernández

«Los perros fueron los que me salvaron la vida, y también el teléfono móvil» | «Estoy vivo por casualidad, dicen los médicos» | «Quedamos sorprendidos por el sangrero que dejé»

Pedro Santos recibe llamadas de teléfono de forma constante. Camina por las calles de Piñuel como si pisara pétalos, apoyado en una poderosa garrota, y estila un humor que sorprende porque lleva su cuerpo rasgado por los colmillos de un jabalí «grandísimo» y grapado por las curas sanitarias. Estos días Santos de la Iglesia está en boca de todo el mundo porque el suceso, el grado de las heridas y la impronta del animal que le acometió son de postín . «Estoy vivo de milagro» afirma, orgulloso de contarlo.

– ¿Cómo ocurrieron los hechos de lo que tiene casi trazas de tragedia?

Era entre dos luces. Hacia las seis de la tarde del lunes. Iba para encerrar el ganado en el denominado El Monte, y en esto no me había visto nunca. Vi que los perros ladraban: guau, guau, guau? Como que tenían algo amarrado o parado. Cogí el coche y, en esto, que callaron. Al volverme vuelven a ladrar. ¡Coño! Voy a ver. Nada más que me metí entre las escobas ¡me cago en la madre que lo parió! un bicharraco blanco, con unos colmillos? ¡grandísismo! Se me atravesó y quedó mirando y, la verdad, lo primero que hice fue darle un palo en la nariz y lo caí. Y lo volví a caer otra vez.

– ¿Cuál fue el origen del ataque o de la pelea con el verraco?

– No sé si los perros lo alborotaron, porque se arrancó contra mí. El ataque igual duró más de cinco minutos, eh. De tumbado el jabalí me daba vueltas sobre el suelo, y cuenta que al tenerme allí tumbado lo intenté agarrar. Lo intenté fijo. Allí me tuvo el bicho pim-pam, pim-pam; dándome golpes por la espalda. Si es por delante del cuerpo me saca la tripas. Estoy vivo, de momento, por el perro y por el móvil, que lo tenía en el bolso y, al tiempo que me enganchó con el colmillo, golpeó el móvil. El teléfono amortiguó el golpe. Hay que ver cómo quedó aquello.

– ¿Consiguió ver algo en semejante trance?

–Vi que al estar tendido en el suelo el mastín se echó encima del jabalí y que los otros perros chiquitos también andaban allí. Cuando estaba revolcado yo decía: ¡hala con él, hala con él!

– ¿Está por tanto más que agradecido a la labor de los perros y de llevar la cachava consigo?

– La garrota -de una dimensión y de un grueso más que llamativos- es de negrillo. Pero los que me salvaron fueron los perros. El mastín, que se llama Morito, ya me ha librado también de los lobos. Es como una persona. Tengo un hermano que, al estar yo herido, fue a sacar las ovejas y el perro dijo que el dueño de las ovejas era él. La sobrina y la cuñada fueron ayudar y tantos pasos daban, tantos daba el perro detrás. Es un animal que se ha criado de cachorrín con el ganado y se cree su dueño. Si no es el perro no lo cuento. Los otros careadores también ayudarían como pudieran. Tendré que darlos un premio.Y los médicos me han dicho que también el móvil -guardado en el bolso izquierdo del pantalón- me salvó porque la vena femoral quedó a un centímetro.

– ¿No resultó herido ningún perro? porque en estas refriegas los jabatazos se ganan sin quererlos.

– A dos perros los curo. Uno tiene un buen tajo bajo la boca.

– Como cazador sabrá que el jabalí es un animal con el que, en sitios emboscados hay que andar con cuidado, sobre todo si está malherido. ¿Podría tratarse de un animal herido?

–Yo no pensé que era un bicharraco grande porque si es de día, y lo ves, ahí se queda. No sabía si era jabalí, lobo, corzo o zorro. Pienso que el bicho estaba herido porque el día anterior habían andado en Fresno de caza. Creo que estaba herido y atacó, de no estarlo con los perros «amampa».

– Una vez libre del acoso ¿qué hizo y cómo reaccionó?

–Intenté coger el teléfono y llamar a casa, pero no me iba el móvil. Cuando bajaba hacia el coche me toqué en la espalda y noté como que tenía levantada la piel. Vi, además, que uno de los perros no había llegado. Cogí el coche y llegué a casa. Le dije a la mujer: vamos a tener que ir al médico porque me ha atacado un jabalí. ¡Bueno! Un jabalí, dijo. Cuando me quité ropa, buenooo. ¡Es que es una jabatazo desde aquí hasta aquí!. Al verlo entró una cosa?.

– ¿Y al verle el personal sanitario en el Centro de Salud de Bermillo?

– Nada más verme no se atrevieron a coserme y directo para Zamora. Y, por decir las cosas como son: en la Seguridad Social muy bien. Se juntaron las enfermeras y se sorprendieron al verme abierto por todos los lados y que tenía humor. ¿Cuántas grapas me han puesto? pregunté. De cuarenta para arriba me dijeron.

–¿ Ahora deberá estar de curas médicas todos los días?

–No he pedido ni la baja. El médico me lo reprochó. Parece mentira, pero ya te conocemos. ¿Para qué pagas la Seguridad Social? Vienen algunos que no tienen nada. Hay cosas y cosas. Ven mañana y coge la baja. Pero es que no soy capaz de estar en casa. Tengo ganado y soy muy caprichoso para el ganado. El miércoles cogí el coche y fui a las ovejas, pero el médico me ha dicho: no andes mucho, que una herida está mal. Hoy (por ayer) me ha dejado un poco acojonado porque la herida de la ingle le preocupa. Me dice que me mire la temperatura. Hoy volverá a mirarme y, como esté mal, para el Clínico directamente.

– ¿Consigue dormir de alguna manera?

–Llevó tres noches en vela, desde el lunes sin dormir. No puedo ni darme la vuelta. Ya le dije a la mujer: vas tener que cambiar de cama.

– La gente le ve ir al Consultorio por la mañana y conoce las heridas ¿Cómo lleva el reposo un ganadero?

– No soy capaz de parar. El martes estuve toda la tarde en casa y ayer (miércoles) ya reñí con la muchacha, con el yerno y con la mujer. ¡No soy capaz de estar en la cocina!Pero tengo buen humor En el Clínico me salían con una silla de ruedas y, chsss, que no estoy inválido. Nada, el caso es que lo contamos y que este suceso sea lo peor.

– ¿Le ha llamado mucha gente tras el siniestro?

– Muchísima. También de la sociedad de Cazadores, de la Junta de Castilla y León, el alcalde de Bermillo, el de Fariza, desde la Asociación Nacional de Raza Castellana… He tenido que cerrar el teléfono (el de a mujer porque el suyo está destrozado por el jabalí) por la noche.

– ¿Qué criterio tiene sobre el lobo?

–El lobo es el peor enemigo de los ganaderos. Yo no soy, sin embargo, de las personas que digan que no se puede tener lobo. Se puede tener, pero en un sitio, cercado. Si tengo tres o cuatro ovejas viejas, en vez de darme unos euros por ellas, que las lleven para los lobos. Es que estás siempre pendiente del bicho.

– Como cazador, ¿ha matado muchos jabalíes?

–Llevo cazando toda la vida y solo he matado dos jabalíes. No me gusta ir a las esperas. He andado en fincas, ¡pero fincas! En Pelazas, Fontanillas?.

– ¿Esta vivencia es la más fuerte de su vida?

–Como lo ocurrido no me ha sucedido nunca. No tengo miedo a nada, pero este caso… Fue nada más entrar en las escobas. Al día siguiente le dije a la muchacha: vamos a buscar el gorro, que lo perdí en la pelea. Quedamos sorprendidos por el sangrero que había dejado debajo del coche, que puse un saco en el asiento. Vine para casa acojonado. No soy nervioso ni nada, pero me quedé como blanco. Los médicos me dicen que estoy vivo de casualidad.

–¿ Tiene alguna preocupación por las heridas?

–Hoy el médico me ha dejado un poco pensativo por la herida de la ingle. No tengo fiebre pero tengo que mirarme la temperatura.

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2019-01-12T11:16:31+02:00 12 enero, 2019|Actualidad cinegética|

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