«El lobo nos está abrasando», advierten los ganaderos de Picos (Asturias)

//«El lobo nos está abrasando», advierten los ganaderos de Picos (Asturias)

elcomercio.es/ LAURA CASTRO

Foto-  E. C.

El Consistorio de Onís ha remitido al Principado una solicitud para que los cazadores puedan abatir cánidos en tres zonas que lindan con el Parque

«Los lobos nos están abrasando y la situación se hace insoportable». Así de contundente se mostraba ayer el concejal de Ganadería de Amieva, Alberto Suárez. Unas palabras que suscribían su homóloga en Cabrales, Elena Soberón, quien añadió que «es algo crítico», y también José Manuel Abeledo, regidor de Onís, quien aseguró que «los daños son muy importantes y este verano superan el medio centenar de reses perdidas».

Los ganaderos recurren a las administraciones locales para exponer su problemática, aseguran que se sienten «acosados por el lobo» y critican «el desamparo» que sufren por parte de la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente. «No entiendo su actitud, creo que no son conscientes de la situación y así lo único que van a conseguir es que la vida en los pueblos de montaña desaparezca porque no podemos seguir así», manifestó Guillermina Labra, ganadera de Amieva. El principal problema, aseguró, es que «el lobo está descontrolado» y eso les obliga a adoptar medidas «más costosas» como no subir a las novillas y los terneros al puerto. «Los mantenemos en nuestras fincas, con el gasto y la inversión que eso supone en alimento», explicó para luego añadir que «además, muchas de las pérdidas no las cobramos porque los cuerpos desaparecen en cuestión de dos días entre los lobos y los buitres».

De hecho, la certificación de las muertes del ganado a causa de los cánidos es otro de los principales problemas que denuncian, pues «muchas veces no se cobran las indemnizaciones» por daños. «Si no hay cuerpo, no se contabiliza», advirtió Josefina de Tomás, otra ganadera de Amieva que ha pasado de sufrir cero pérdidas el año pasado a cuatro este verano. «Tienen que reducir la población de lobos porque estamos acorralados. Pedimos que dejen cazar en los cotos para controlar la especie y que podamos seguir subiendo los animales al puerto con total tranquilidad como hemos hecho toda la vida», comentó la amievense.

En 2016, los cánidos mataron a 230 cabezas de ganado en el Parque Nacional de Picos de Europa. Así lo recogió un informe elaborado por los técnicos del espacio protegido en el que se destacaban las 169 bajas de ganado menor, la cifra más alta registrada desde 1986. De hecho, según denunció el titular de Ganadería de Amieva, «la mayoría de los pastores del municipio han abandonado la actividad porque no les compensa perder animales a diario» a causa de los ataques de los cánidos. «Los que quedan mantienen a las cabras y las ovejas en sus fincas, pero ahora resulta que también se registran ataques en los pueblos que están alejados de las montañas», destacó Suárez para concluir que «el concejo está tomado entero y los que nos dedicamos a esto nos desesperamos».

La situación se repite en el vecino concejo de Cangas de Onís, donde el consejo de pastores de Picos informa «a diario» al concejal de Ganadería, Gonzalo Suero, de las muertes certificadas y de las desapariciones del ganado. El edil cangués aseguró que «las pérdidas de reses dentro del Parque ascienden a 84 animales y fuera del mismo, a 34 más».

Apoyo a los guardas

El pasado agosto, el consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Fernando Lastra, se reunía en Benia de Onís con los alcaldes del Oriente para adelantarles algunas de las medidas contempladas en el Plan del Lobo que comenzarán a ponerse en marcha este mismo año. Entre ellas estaba la posibilidad de que «los cazadores puedan matar lobos para apoyar el control que ejerce ya la guardería».

Así lo explicó el regidor de Onís, José Manuel Abeledo, quien ya ha remitido al Principado un listado identificativo de los 92 monteros de la Virgen del Castro que quieren obtener el permiso para abatir lobos en tres zonas que lindan con el Parque. Una actuación que también han puesto en marcha otras sociedades de cazadores de Cangas de Onís y Peñamellera Alta.

En la reunión, los ayuntamientos de la comarca se comprometieron también a elaborar un informe de las bajas sufridas «ante la posibilidad de que muchos ganaderos no estuvieran denunciando las muertes por miedo a que no sirviera de nada», tal y como explicó José Manuel Fernández, alcalde de Peñamellera Baja. En este sentido, desde el Consistorio de Cabrales han elaborado un documento específico para que cualquiera pueda declarar las muertes de sus animales a causa de los lobos.

elcomercio.es

2017-09-12T11:29:36+00:00 12 septiembre, 2017|Actualidad cinegética|

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