Montería “entretenida” en Moral

//Montería “entretenida” en Moral

laopiniondezamora.es/ J. A. García

Foto cedida coto San Estéban de Moral

Once jabalíes fueron abatidos en la montería organizada ayer en el coto de San Esteban de Moral de Sayago, en el monte que se extiende hacia la raya de Moralina. El mayor con un peso de 125 kilos.

Medio centenar de cazadores tomaron parte esta operación de caza que discurrió por un paraje arribeño sobrado de encanto, con el río Duero imponiendo su limitación.

Todo comenzó con el trámite del sorteo de puestos, tras un agradecido café tomado en el bar local, y la posterior colocación de las armadas y de los cazadores en sus puestos de la mano de los postores.

Los jabalíes fueron desamagados de sus santuarios y empujados hacia los cazadores apostados con el empuje de cuatro rehalas de perros que batieron la zona con deseo.

La vocería de la jauría daba fe de la existencia de verracos en la mancha y lo confirmaban los disparos que sonaban en una y otra parte a medida que los animales se ponían en el punto de mira.

Fue una montería organizada este año con ilusión porque “era la primera vez” que corría a cargo de un grupo de jóvenes cazadores.

“Estuvo entretenida” afirma uno de los participantes, que añade que el monte albergaba más jabalíes de los abatidos. La jornada discurrió además sin percances y con los perros sanos y salvos, según fuentes participantes.

En la Junta de Carnes se mostraron, en principio, una decena de marranos, pero luego fue encontrado otra ejemplar.

Fue una exposición de reses que atrajo la atención de la gente, que disfrutó al contemplar el resultado de la jornada montera. Sobre el suelo permanecían tendidos ejemplares de muy diferente tamaño, presididos por un gran macho.

Importantes daños

Era una montería a “matacuelga”, donde el afortunada se llevaba la pieza.

El atractivo de esta operación había despertado el interés de cazadores de la zona y de la provincia de Zamora, pero también de otros llegados de Asturias, Palencia e incluso Madrid al decir de uno de los postores.

La jornada culminó con una comida montera a base de hornaza y asado.

Las expectativas eran altas en los días previos por las muestras de las hozaduras y de los daños que agricultores y ganaderos atribuían al jabalí, que halla en el arribanzo del Duero uno de los escenarios más agrestes y protegidos.

laopiniondezamora.es

2017-10-29T17:41:42+00:00 29 octubre, 2017|Actualidad cinegética|

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