abc.es/ Bruno Pardo
Foto- Carlos Aganzo (izquierda) y Germán Delibes
Germán Delibes, nieto del escritor, habló en el Aula de Cultura ABC de la faceta más íntima de su abuelo, a la que le ha dedicado un libro
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Delibes, un abuelo «protector», que «nos insistió en que fuésemos buenas personas»
Cuando tenía 19 o 20 años, Germán Delibes Caballero escribió un par de folios contando algunas anécdotas que había compartido con su abuelo, Miguel Delibes, durante unos días de caza. Mucho tiempo después, haciendo limpieza en el trastero, se reencontró con aquellos textos olvidados, que acabaron convirtiéndose en un libro, ‘El abuelo Delibes’ (Destino), en el que volcó recuerdos (suyos, de sus primos) compartidos con uno de los nombres propios de la literatura española del siglo XX. Sobre él –el libro, el abuelo, el escritor– habló en el Aula de Cultura ABC, en un acto celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid e introducido por Carlos Aganzo que funcionó como retrato íntimo y cercanísimo de Delibes. Como un primerísimo primer plano.
Fue un recorrido más o menos cronológico: empezó con la Guerra Civil («en una guerra no gana nadie, pierden todos») y siguió con su llegada a ‘El norte de Castilla’. Se plantó en la redacción con unas caricaturas: al director le hicieron gracia y las publicó. Firmaba como MAX: la M de Miguel, la A de Ángeles, su novia entonces y después su esposa, y la X del futuro incierto que tenían por delante. En esa redacción se enteró de la noticia del premio Nadal con su primera novela. Era 1947 y el título era ‘La sombra del ciprés es alargada’.
Germán Delibes Caballero
Desde ‘El norte de Castilla’, donde acabó siendo director, denunció la situación paupérrima de los campesinos de Castilla. Tuvo muchos problemas con la censura, así que siguió sus denuncias con un libro, ‘Las ratas’, visto con recelo por el régimen. «A Fraga no le gustó nada», decía él.
Por cierto, su última novela, ‘El hereje’, se la dedicó a Valladolid. «Escribió ‘El camino’ en 3 semanas. Pero tardó 3 años en escribir ‘El hereje’», apuntó el nieto.
A Delibes lo despidieron más de 20.000 personas. Y por supuesto toda su familia. Delibes Caballero acabó el acto como acabó su libro: «Gracias, abuelo. Te quiere, Ger».
