eladelantado.com/ por Jorge Peña
Foto- MARIO ANTÓN LOBATO
El delegado provincial, José Luis Gómez San Frutos, alerta del furtivismo sobre corzos y ciervos y del uso de visores térmicos
La temporada de caza mayor ha comenzado en Segovia con dificultades para abatir jabalíes en las primeras monterías. «No se está abatiendo mucho jabalí en este inicio», explica José Luis Gómez San Frutos, delegado provincial de la Federación de Caza de Castilla y León en Segovia, que define el arranque como «un inicio de caza mayor complicado». El representante de los cazadores atribuye parte de estas dificultades a la sequía y a las condiciones del campo.
«Seguramente estén encamados en la ribera del río o en alguna zarza», señala San Frutos para explicar por qué está costando localizar a los animales. Según su apreciación, los jabalíes permanecen en zonas de refugio desde las que resulta más difícil hacerlos salir, lo que complica el desarrollo de las jornadas.
La situación podría cambiar con el avance del otoño. San Frutos confía en que la apertura de la temporada general de caza menor, prevista para el 25 de octubre, aumente la actividad en el campo y favorezca que los jabalíes abandonen sus encames. El delegado provincial espera que ese movimiento facilite el desarrollo de las monterías durante las próximas semanas, aunque el resultado dependerá también de la evolución de las condiciones meteorológicas.
LA SEQUÍA
La falta de humedad preocupa al sector más allá de las primeras jornadas de caza mayor. San Frutos teme que la temporada de perdiz resulte irregular por las condiciones en las que se ha desarrollado el año. «Los huevos necesitan humedad», apunta, antes de resumir su valoración de la situación, «está el tema con la sequía de este año muy mal».
Las condiciones meteorológicas ya habían centrado las preocupaciones de los cazadores durante la media veda, celebrada en agosto. Entonces, San Frutos relacionó las dificultades de la codorniz con «la sequía y la siega», factores que reducen la cobertura vegetal disponible para las aves. La paloma torcaz ofrecía en aquel momento una perspectiva más favorable, en contraste con las dudas sobre otras especies.
La falta de agua vuelve a situarse ahora entre las principales inquietudes del sector, tanto por las dificultades para localizar jabalíes como por las expectativas sobre la perdiz. El inicio de la temporada llega así marcado por unas condiciones del campo que pueden condicionar el desarrollo de la actividad cinegética en las próximas semanas.
El Plan de Gestión del Jabalí de Castilla y León, publicado por la Junta de Castilla y León en 2023, describe la capacidad de adaptación de esta especie a distintos hábitats y el uso de zonas con cobertura vegetal como refugio. Este comportamiento ayuda a contextualizar la explicación de San Frutos sobre la dificultad para encontrar ejemplares en las primeras monterías.
EL CORZO
La temporada general del corzo macho concluyó el pasado domingo 11 de octubre. Sin embargo, San Frutos señala que todavía resulta difícil conocer con precisión el balance de la campaña. Según explica, la aplicación telemática utilizada para comunicar las capturas «no es sencilla de manejar», lo que complica la recopilación de datos.
A la espera de que se conozcan los resultados de la temporada recién terminada, el delegado provincial pone el foco en otro problema que, según denuncia, afecta al corzo y al ciervo: el furtivismo. San Frutos sostiene que en algunos lugares escasean los ejemplares cuando vuelve a abrirse la temporada en primavera y atribuye parte de esa situación a la caza ilegal.
Para ilustrar su preocupación, relata un episodio ocurrido en su propio coto. «Había localizado dos corzos de buen porte, pero, un día que estaba dando una vuelta, me encontré sus cabezas cortadas y abandonadas en el terreno», comenta. El hallazgo le hizo temer por la desaparición de los animales y reforzó su preocupación por las prácticas furtivas.
VISORES TÉRMICOS
San Frutos considera que los dispositivos de visión térmica han facilitado la localización de animales respecto a épocas anteriores. «Antes iban con un foco y se les complicaba algo más encontrar las especies», explica al comparar los métodos que se utilizaban anteriormente con las posibilidades que ofrecen estos aparatos.
El uso de estos dispositivos está regulado en Castilla y León por la Ley 4/2021, de Caza y de Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos, cuyo artículo 34 prohíbe su empleo para el tiro nocturno con carácter general. Sin embargo, la normativa autonómica ha incorporado una excepción mediante la Orden AGR/962/2026, de 25 de septiembre, que entró en vigor el 30 de septiembre. La disposición autoriza el transporte, la tenencia y el uso de visores electrónicos, incluidos los térmicos, en determinadas modalidades de caza mayor y bajo condiciones específicas.
La autorización comprende la caza de jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón en las modalidades de rececho y aguardo o espera, durante el periodo comprendido entre una hora antes de la salida del sol y una hora después de su puesta. En ese horario, los dispositivos pueden transportarse y utilizarse, pero no estar acoplados al arma durante la acción de caza. Para el jabalí, la orden permite también su uso en aguardos o esperas fuera de ese intervalo, incluso montados en el arma.
La regulación excluye expresamente la caza menor, la caza de cabra montés y rebeco, así como las modalidades de montería, gancho, caza al salto y caza en mano. Además, exige una autorización nominativa del titular cinegético o de su representante legal para transportar, tener o emplear estos dispositivos durante la acción de caza. El cazador tampoco puede disparar basándose exclusivamente en la imagen térmica: debe identificar previamente la especie y comprobar que su captura se ajusta a la autorización concedida. Fuera de los supuestos y horarios permitidos, los dispositivos deben permanecer apagados y guardarse en sus fundas.
El incumplimiento de estas condiciones puede dar lugar a una infracción administrativa. La propia orden remite al régimen sancionador de la Ley 4/2021, que contempla multas de entre 200 y 2.000 euros para las infracciones leves, de 2.000,01 a 10.000 euros para las graves y de 10.000,01 a 100.000 euros para las muy graves. La ley también prevé, en función de la gravedad de la infracción, la retirada de la licencia de caza y la inhabilitación temporal para obtenerla. La sanción concreta depende de la infracción que se considere cometida y de las circunstancias del caso.

Las capturas de jabalí bajaron un 4,9% la temporada pasada
El corzo y el ciervo aumentaron sus capturas, mientras el gamo mantuvo sus registros y el jabalí invirtió la tendencia de crecimiento de la década anterior
Las capturas de jabalí registradas en Segovia descendieron un 4,9% en la temporada 2024-2025 respecto a la anterior, según los datos publicados por la Junta de Castilla y León. La provincia pasó de 3.667 ejemplares en la temporada 2023-2024 a 3.488 en la campaña siguiente, lo que supone 179 menos. Son los dos últimos ejercicios disponibles en la estadística autonómica de resultados cinegéticos y constituyen la referencia más reciente esta especie en el territorio segoviano.
El descenso de la última campaña contrasta con el crecimiento acumulado durante la década anterior. El Plan de Gestión del Jabalí de Castilla y León, publicado por la Junta en 2023, recoge que las capturas declaradas en los cotos segovianos pasaron de 823 ejemplares en 2011-2012 a 3.315 en 2020-2021. El incremento entre ambas temporadas fue del 302,8%, de modo que el registro final de aquella serie multiplicaba por cuatro el inicial. Además, durante las cinco campañas anteriores a 2020-2021, las capturas crecieron un 86,3%, una evolución que refleja el aumento de los ejemplares abatidos y comunicados en ese periodo.
La comparación entre las últimas temporadas disponibles y los datos históricos permite observar dos tendencias distintas, el crecimiento registrado durante la década anterior y el ligero retroceso de la campaña 2024-2025. No obstante, ambos periodos no deben confundirse con una medición directa de la población de jabalíes.
La evolución de las capturas también varía entre las principales especies de caza mayor presentes en Segovia. En el caso del corzo, los registros pasaron de 2.762 ejemplares en 2023-2024 a 2.977 en 2024-2025, lo que supone un incremento de 215 animales y un 7,8% más. La tendencia fue similar en el ciervo, cuyas capturas aumentaron de 461 a 484, con 23 ejemplares adicionales.
El gamo, por su parte, mantuvo sin cambios sus registros entre ambas temporadas, con 289 capturas en cada una. La comparación muestra que el descenso del jabalí no se produjo de forma generalizada entre las especies de caza mayor incluidas en la estadística provincial, ya que tanto el corzo como el ciervo registraron aumentos y el gamo permaneció estable.
Los datos oficiales reúnen los resultados comunicados por los titulares de los cotos y los correspondientes a las reservas regionales de caza. Su actualización permite comparar las temporadas cerradas, aunque el balance de la campaña actual tendrá que esperar a la recopilación y publicación de los nuevos registros.
