eldiadevalladolid.com/ David Aso
Fotos: Jonathan Tajes
La Junta incluye la capital y otros 91 pueblos de Valladolid en la nueva zona donde agiliza trámites y permite más tipos de caza, mientras los agricultores hablan de “conejos gigantes”, más grandes que los clásicos de monte, “más voraces y fértiles”
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«Los daños en cultivos por conejos los sufrimos desde hace muchos años, pero que se suban a la cepa y se coman las uvas no lo había visto nunca», afirma el viticultor y agricultor Luis Centeno, en representación de Asaja por la zona de Cigales. «No sé si es que ahora les gusta más el dulce, si tienen sed o si esta variedad de conejo es diferente, porque son más grandes, más fértiles, más fuertes, más voraces… no sé de dónde han salido, pero ya no son los típicos de antes», continúa.
Los agricultores llegan a hablar de «conejos gigantes». Especulan sobre su origen al advertir que los ejemplares que campan por sus explotaciones doblan en tamaño el clásico conejo de monte de un kilo o menos, y tienen claro que son más y comen más. Cereales y «también remolacha, girasol o plantaciones de olivos que tienen machacados», además de viñedos o, si no encuentran otra cosa, también leguminosas; y por supuesto zanahorias. Centeno calcula que, sólo en explotaciones de cereal, los daños alcanzan un 30% de la superficie sembrada en su zona, «la que muchos han venido a llamar ‘la comarca cero de los conejos’», donde la DO Cigales ya lamentó la pérdida de un millón de kilos de uva en la última cosecha. Pero los problemas arrecian también en torno a Medina, Tordesillas o el conjunto de la DO Rueda.
De hecho, la Junta ya avanzó en enero que autorizaría «métodos adicionales de control», como el uso de jaulas trampa en cualquier terreno y época del año o la caza nocturna, «para dar respuesta a los importantes daños ocasionados por la sobrepoblación de conejos en los cultivos de la comarca de Cigales», pero la zona donde se ha flexibilizado finalmente la regulación va mucho más allá. Según puede leerse en la nueva instrucción vigente desde marzo, en total son 92 los municipios de Valladolid donde, aparte de permitirse métodos de captura como los apuntados, se concede autorización al solicitante sin requerirle «la comprobación previa en campo ni informe de daños u otro informe facultativo», ya que «la motivación» se da por «fundamentada en la evaluación previa de términos municipales que cumplen con criterios de siniestralidad recurrente».
Madrigueras en la zona de Ataquines. – Foto: Jonathan TajesValladolid es la provincia más afectada de Castilla y León y lo constata que en ella se concentren un tercio de los 273 términos municipales de la Comunidad que figuran en la citada instrucción: 49 de Zamora, 44 de Palencia, 39 de Burgos, 19 de Segovia, 12 de León, 10 de Salamanca, 7 de Ávila, 1 de Soria… y los citados 92 de Valladolid, incluida la capital.
No en vano, en esta provincia ya van más autorizaciones de caza de conejos este año que en todo el anterior; 341, concretamente, entre el 1 de enero y el 24 de abril, frente a 322 en 2024, según los datos facilitados a El Día por el Servicio de Caza y Pesca de la Consejería de Medio Ambiente. Y si Valladolid copa un tercio de los municipios de Castilla y León con medidas excepcionales previstas, los permisos dados representan casi la mitad de los 722 contabilizados en el intervalo citado para el conjunto de la Comunidad, que en todo 2024 sumó 731.
Centeno aprecia que tales medidas están permitiendo cazar más, y aunque Asaja (y otras organizaciones agrarias como UCCL) solicitaba meses atrás que la Junta declarara la «emergencia cinegética temporal por sobrepoblación de conejos», lo cierto es que «en Castilla-La Mancha sí se ha declarado, pero las medidas adoptadas allí, en la práctica, han sido más suaves que las de aquí con la nueva instrucción». Y pese a todo, creen que no basta: «Cazamos todo lo que podemos, pero la plaga ya es tan grande que sólo así es muy difícil acabar con el problema», sostiene el presidente provincial de Asaja, Juan Ramón Alonso, quien ya en reiteradas ocasiones ha abogado, sin éxito, por que se les permita el uso de productos químicos a través de empresas especializadas, así como «quemas controladas por los arroyos, donde los conejos están protegidos por la maleza». Porque la caza la consideran «un parche», pan para hoy y hambre para mañana, al ver cómo se reduce la población en una zona y «rápidamente se vuelve a repoblar». «Y luego es que allá donde hay infraestructuras de carreteras y ferrocarril el problema es tremendo: hacen las madrigueras por zonas valladas, salen de noche a las fincas colindantes, comen, hacen el daño y vuelven allí, donde los cazadores no pueden entrar».
Conejos en el entorno del campus Miguel Delibes. – Foto: Jonathan TajesBien lo saben por Ataquines, donde Adif ha denunciado a cuadrillas de descaste por tal motivo.«Lo de los conejos está siendo terrible este año», coincide en advertir el agricultor Borja Vara, en representación de Asaja en esa zona. «Yo mismo tengo una finca de casi cinco hectáreas que se comieron por completo y otras muy afectadas, y como el mío hay muchos casos tanto en mi pueblo como en otros limítrofes con la A-6». Por el entorno de Medina estiman que hay daños «en unas 500 hectáreas de cereal»; y Vara también teme que esto sea obra de «una nueva generación del conejo campesino».
Más de 1.400 conejos capturados en Valladolid capital en lo que va de año
En Valladolid capital, su Ayuntamiento ha obtenido 18 permisos de caza en lo que va de año, frente a 20 y 28 en total en 2024 y 2023. «De momento van 1.443 conejos capturados en estos meses de 2025», apunta el concejal de Seguridad y Salud Pública, Alberto Cuadrado, pero la cifra irá a más y tanto el año pasado como el anterior se saldaron con entre 6.000 y 7.000 ejemplares. «Proliferan por muchísimas zonas, cada vez más», desde las carreteras de Renedo o de Rueda hasta el entorno del estadio José Zorrilla y las laderas de Parquesol, la Cañada Real, Pinar de Jalón, Fuente la Mora, Puente Jardín… o las Contiendas, e incluso el propio cementerio. «En nuestro caso, la prioridad es prevenir el riesgo sanitario», recuerda Cuadrado, consciente de problemas como «la presencia de garrapatas en conejos, que supone un problema para el hombre, también por contagio a animales domésticos que paseen por esas zonas». En la propia instrucción de la Junta se recoge que «una elevada densidad de conejos puede derivar en una rápida transmisión de enfermedades a la especie que ponga en riesgo incluso la propia población si no se toman medidas».
Ya el año pasado hubo capturas con jaulas-trampa por Campo Grande, y a partir de la próxima semana se prevé intervenir en Las Moreras. Y es que, en palabras de Cuadrado, por mucha simpatía que despierten los conejos, «aunque a veces no se entienda, hay que ejercer cierto control para evitar problemas de salubridad», sentencia.
