El regreso de la peste porcina africana evidencia el peligro de una década de jabalíes descontrolados por presiones ecologistas

//El regreso de la peste porcina africana evidencia el peligro de una década de jabalíes descontrolados por presiones ecologistas

gaceta.es/ Carlos Rioba

Foto- Medios de la UME para el control de la peste porcina.

discursos ambientalistas han impedido políticas de control efectivas

El pasado 28 de noviembre de 2025, España confirmó en Bellaterra (Barcelona) su primer caso de peste porcina africana (PPA) desde 1994, tras encontrarse dos jabalíes muertos. El diagnóstico ha reavivado una advertencia que los ganaderos llevan años repitiendo: el descontrol de la fauna salvaje provocado por una década de presiones ecologistas ha desembocado en una amenaza real para el sector porcino.

Aunque la PPA no supone riesgo para el consumo humano ni altera la calidad de la carne, sus consecuencias económicas han sido inmediatas. Al menos 20 países han vetado las importaciones de porcino español, entre ellos mercados estratégicos como Japón, México, Malasia o Taiwán. Sólo China, principal destino de estas exportaciones, mantiene abierto el canal comercial gracias a un acuerdo que limitaría las restricciones a las zonas afectadas si el virus llegase a las granjas.

El sector, consciente del peligro que supondría que la enfermedad diese el salto al porcino doméstico, apunta sin rodeos al origen del problema. Jaume Bernís, responsable de porcino en COAG y representante en Copa-Cogeca, lo resume en declaraciones a El Debate: «La fauna salvaje lleva diez años descontrolada por las presiones ecologistas«.

Para Bernís, muchos discursos animalistas y ambientalistas han impedido políticas de control efectivas al apostar por prohibiciones, cierres y restricciones en lugar de aplicar una regulación basada en criterios científicos. Ese desequilibrio, advierte, es el que ha permitido que la sobrepoblación de jabalíes se convierta hoy en un riesgo sanitario de primer orden.

La herramienta más eficaz para contener esa expansión ha sido siempre la caza, pero la presión política ha desalentado tanto a cazadores como a gestores. «Los cazadores están desanimados porque les ponen muchas trabas para continuar con su actividad. Ese perjuicio aparece ahora, cuando la presencia de fauna salvaje aumenta sin control», afirma Bernís.

Los datos de la Real Federación Española de Caza (RFEC) reflejan la magnitud del problema: España alberga casi dos millones de jabalíes, presentes en el 95% del territorio y con un crecimiento anual del 10-15%. La Federación insiste en que sólo una caza sostenible, regulada y orientada al control poblacional puede garantizar el equilibrio y evitar riesgos sanitarios y daños al medio rural.

A esta situación se suma la falta de relevo generacional en el mundo cinegético. «En la caza, como en la agricultura y la ganadería, no se está produciendo relevo porque los jóvenes ven el desánimo de los mayores. No podemos permitir que transmisores de enfermedades letales estén paseándose de un lado a otro«, lamenta Bernís, reclamando un cambio profundo en la gestión de la fauna.

Por ahora el dispositivo sanitario continúa activo. En el perímetro de seis kilómetros del foco se encuentra una granja de porcino cuyos animales han dado resultado negativo. En el segundo radio, de 20 kilómetros, las 36 explotaciones incluidas también han obtenido resultados negativos. La amenaza, sin embargo, sigue siendo mayúscula. «El porcino representa el 40% de la producción final ganadera. Las repercusiones serían catastróficas si la enfermedad avanza», advierte.

gaceta.es

2025-12-04T12:25:35+01:00 4 diciembre, 2025|Actualidad cinegética|