abc.es/ Juan Delibes
fOTO- Antonio Herrero Carretero
En España y en el mundo hay un conflicto visceral entre partidarios y detractores de que esta especie sea protegida
Me pide Pablo Capote mi opinión acerca de que el lobo sea especie estrictamente protegida, y me cuesta escribirla puesto que soy consciente de que en España y en el mundo hay un conflicto visceral entre partidarios y detractores que, seguramente, al que más perjudique es al propio lobo. No me gustaría que mis palabras fuesen más leña para la hoguera.
Vaya por delante que no tengo ningún interés personal en cazar un lobo, y ni siquiera en que lo cacen otros. Deseo como conservacionista que en España haya una población lobera estable sin necesidad de provocar las tensiones que sufrimos, ni que haya sectores perjudicados. Creo que mi objetivo es el mismo que el de los conservacionistas a ultranza, pero el camino que propongo es diferente. Como biólogo, cazador y creo que buen conocedor de campo de la realidad del lobo, creo que si la especie se protege habrá una cifra muy inferior de lobos a la actual. El sistema que hemos seguido hasta ahora y que ha permitido a la población de lobos recuperarse ha funcionado y se puede mantener.
Tengo claro que la razón de prohibir la caza del lobo no obedece a criterios técnicos de mantener o aumentar la población, sino a aspectos que algunos consideran éticos y estéticos. Hay un matiz fundamental que lo explica: parece muy claro que tratar al lobo como ‘pieza de caza’ ya no es políticamente correcto en el mundo entero, y si se caza debe ser caza ‘de gestión’ o ‘por daños’, como ocurre en Francia o Alemania. Del mismo modo, en periodo Covid y a nivel general solo se ha autorizado la caza ’de control de poblaciones’… por parecer frívolo que alguien mate por «placer» o «esparcimiento». No comparto estos eufemismos a los que nos vamos a tener que acostumbrar los cazadores a partir de ahora. No me gusta escuchar que cazo por ‘placer’ ni por ‘ocio’; y prefiero pensar que es porque no he perdido, como otros, el instinto que siempre nos ha caracterizado. No me extrañaría que la ‘caza de gestión’ comience por el lobo, siga por los ciervos y termine con todas las especies cinegéticas. En cualquier caso, de confirmarse su inclusión en la lista de especies protegidas, lo sentiría por ti, querido lobo.
