La nueva Ley aprobada recientemente en el Congreso y que sigue su curso legislativo, Senado y vuelta al Congreso, nace con vocación de plasmar en su texto la ideas radicales, sectarias y minoritarias del mundo animalista.
En primer lugar, algo jurídicamente evidente, un animal no puede ser sujeto de derechos porque no puede ser objeto de obligaciones, otra cosa es que pueda estar amparado por la norma.
En segundo lugar, la reciente reforma del Código Penal de 2015 ya regula con eficacia los delitos de maltrato y abandono de forma adecuada.
Y lo que es más destacable de esta norma es lo que hay detrás; el “negocio” de los animalistas; exámenes, exigencias absurdas de trato y la castración como fundamento de la misma.
Tratar de humanizar a los animales es un camino a ninguna parte, ya que son “seres irracionales”, mal que le pese a alguno que de racionalidad no anda muy largo.
Los perros de caza tienen y deben de tener un trato diferente, una normativa propia, igual que el resto de perros con una función de trabajo. El bienestar y donde más feliz esta un perro de caza, es “cazando”, ha nacido para cazar y su instinto se lo pide, es su razón de ser.
Como va a abandonar un perro de pastor a su ganado, si cuidarlo es para lo que ha nacido y en ello dejará su vida si es preciso, en ataques de lobo o en otras circunstancias.
Estamos viendo estos días como los perros de los rescatadores se juegan la vida para salvar la de seres humanos sepultados por la tragedia en Turquía y Siria. Trabajo ejemplar el de estos canes.
Para nuestros animales de trabajo no tienen que venir, desde sectores minoritarios, a imponernos normas absurdas y tratar de sacar rendimiento económico de las mismas.
Imponer normas que supongan cargas económicas para sus dueños es hacer un flaco favor a nuestra gente mayor que busca en su mascota la única compañía que le queda en esta vida.
En el mundo rural tratar de imponer normas “urbanitas” de cuidado animal, es un absurdo e improcedente.
Tener un galgo en un piso de la urbe, es condenar a un “atleta” a vivir sin poder realizar el ejercicio para el que la naturaleza le ha dotado.
Que nos impongan criterios proteccionistas con ánimo de lucro, no lo vamos a permitir desde el mundo rural y de la caza. A nuestros perros los cuidamos nosotros y muy bien, no nos hace falta ni sectarismo ni radicalismo.
!!! NO A LA LEY DE BIENESTAR ANIMAL !!!
!!! VIVA LA CAZA Y EL MUNDO RURAL !!!
!!! VIVA LA CAZA Y NUESTROS FIELES COMPAÑEROS !!!
