elperiodico.com/ Jordi Badia Perea
Foto- Mireia Arso
Enric Vélez (Barcelona, 1970), médico y cazador instalado desde hace años en els Hostalets de Pierola, lamenta que el Govern no tuviera ningún plan para afrontar la llegada de la peste porcina africana y asegura que desde l’Agrupcat se lo habían advertido en varias ocasiones durante los últimos tres años
El Departament d’Agricultura comunicó el 22 de abril que en Castellbisbal (Vallès Occidental) se había detectado un caso de peste porcina africana en jabalíes y que el municipio pasaba a la zona de alto riesgo. El 7 de mayo informó de que habían confirmado otro. También cuatro en Molins de Rei y cuatro más en Sant Cugat del Vallès. Desde que se anunció el primer caso en Collserola, junto al centro de investigación IRTA-CReSa en el campus de la UAB en Bellaterra, el 28 de noviembre del año pasado, ya son 49 los focos notificados, con un total de 306 casos de jabalíes positivos en 12 municipios.
El propósito del Govern fue eliminar todos los jabalíes de la zona de riesgo, entre 8.000 y 10.000 ejemplares, y la mitad de los entre 125.000 y 180.000 que se calcula que hay en Catalunya. Movilizó a todos los efectivos especializados de los Mossos d’Esquadra, Agents Rurals y la Unió Militar d’Emergències (UME), sustituidos después por los equipos de control cinegético de la empresa pública Tragsa, y pidió la colaboración de las sociedades de cazadores del país (hay más de 900). A principios de mayo se habían matado 4.925 y 26.587 respectivamente, según los datos oficiales del Departament.
«Es que, con los recursos de los que disponemos y por la orografía y la gran masa forestal de Catalunya, es muy complicado erradicar la población de jabalíes dentro del radio de 20 kilómetros alrededor de Cerdanyola, ni tampoco será posible eliminar la mitad de los que hay en toda Catalunya.»
¿Por tanto, es cuestión de tiempo que la peste porcina salte a l’Anoia?
Claro. Porque el bosque no tiene fronteras. Aunque hoy mataran a todos los jabalíes que hay dentro de la franja de 20 kilómetros —¡que no sé cómo lo haríamos!—, aquí arriba tenemos el Bruc, desde donde ves Rubió o Calaf. Los jabalíes pueden caminar 50 kilómetros en una noche. No sé cómo se puede vigilar esto. Hablamos de un virus que no hay valla que lo pare. Se transmite por el aire, por las heces, por la saliva, por la respiración, por el contacto de un animal con otro… y se puede mantener latente durante meses. De hecho, ¡hay casos descritos de más de dos años de pervivencia! Es decir, que por mucho que elimines los jabalíes de una zona, el virus se mantendrá allí y el día que entre otro y se infecte, volveremos a empezar. Es casi imposible controlarlo totalmente porque desde dentro de la zona infectada se puede transportar hacia fuera por la ropa, con los perros, con las motos… soy pesimista.
¿Y, por tanto, también era cuestión de tiempo que llegara a Catalunya?
Evidentemente. Porque cada vez aparecían focos más cerca, ya que la peste se iba acercando desde el primer caso que surgió en Geòrgia, en 2007. Desde allí se propagó a la Europa del Este y a la Unión Europea. En 2014 ya estaba en los países bálticos y en Polonia. Si había casos cerca de Francia, era cuestión de tiempo que nos entrara.
¿Habíais avisado?
Sí, desde hace tres años lo vamos advirtiendo desde l’Agrupació, porque era muy previsible, como os digo. Enviamos cartas a los presidentes del Govern que ha habido, al Departament y a los parlamentarios avisándoles de que la amenaza la teníamos cada vez más cerca y de que sería inevitable que nos apareciera un brote si no se tomaban las medidas adecuadas.
¿Se ha actuado tarde?
Sí, totalmente. Y no lo entendemos porque estamos hablando del sector porcino, que mueve más del 5 por ciento del PIB catalán. Aunque la amenaza era real, no había un protocolo sobre cómo actuar inmediatamente. En la primera reunión que hicimos en la conselleria, pregunté por qué, si en Chequia, Alemania, Rumanía, por ejemplo, se aíslan las zonas infectadas con vallas separadas por cinco metros con el objetivo de que una bestia de la zona infectada no pueda entrar en contacto con otra de fuera, aquí en Catalunya se ha tardado tanto en hacerlo.
¿Y qué le respondieron?
Que es muy difícil cerrar el país por la orografía que tiene, por el gasto que supone, por el vandalismo, porque hay animalistas que abren las vallas…
¿Las medidas que se han adoptado son correctas?
Lo que se ha hecho, y me parece bien, es que en la zona infectada solo actúen los cuerpos de élite y los profesionales, porque lo más importante es que los animales no se muevan y no desplacen la enfermedad. Por eso ahora sí, después de dos meses, instalan vallas que, aunque no lo digan, tendrán que mantenerse durante mucho tiempo. Pero es muy complicado. La prueba es que primero se estableció una zona cero de seis kilómetros alrededor del primer caso en Bellaterra y que se ha ido ampliando. Y ahora ya no se habla de zona cero, sino de zona de alto riesgo y de bajo riesgo, que es donde estamos nosotros.
¿Qué papel jugáis los cazadores?
Nosotros actuamos fuera de la zona infectada. Lo que se nos pide, y es lo que hacemos, es erradicar todos los jabalíes que podamos para tratar de eliminar los animales que podrían hacer de puente y esparcir el virus.
¿La temporada no acaba en marzo?
Depende de las cuadrillas, pero, en general, sí. La mayoría acaba entre finales de febrero y principios de marzo. Se ha autorizado cazar en la zona de riesgo hasta el 21 de diciembre y nos han informado de que adelantarán la temporada a junio, con ciertas condiciones, porque se tiene que dejar un periodo libre para facilitar la reproducción de las especies que crían en el suelo, como la perdiz roja o el urogallo.
¿Os habíais quejado de tener que retirar los cadáveres y recoger las muestras. ¿Se ha resuelto?
Esta es otra. Tenemos que retirar el jabalí muerto, cargarlo en el coche y llevarlo al contenedor más cercano, que puede estar a unos cuantos kilómetros —si no lo haces te pueden denunciar—, recoger las muestras y llevarlas a la delegación del Departament en Igualada… para un cazador solo no es viable. Seguimos pendientes de que acepten que podamos actuar como hacen ellos, geolocalizar la bestia muerta y enviar sus coordenadas para que sean los profesionales quienes tomen las muestras y la retiren.
¿Se llegará a saber alguna vez cómo llegó?
No lo sé. Se han dicho muchas cosas. Lo que es evidente, como explican los veterinarios, es que si el virus hubiera entrado con un jabalí infectado habrían ido encontrando animales muertos y los investigadores tendrían fácil trazar el recorrido de la enfermedad. Lo lógico es pensar que, si el primer caso fue localizado a 300 metros de un laboratorio que estaba trabajando con el virus para fabricar una vacuna, es que ha salido de allí. Pero oficialmente lo han negado y tenemos que creerlo. Ahora bien, tampoco me parece relevante, a no ser que fuera un sabotaje, una de las teorías con las que también se ha especulado.
¿Creéis que con esta crisis cambiará la opinión sobre los cazadores?
Mira, no lo sé, porque atacar y apretar a los cazadores siempre da votos. He ido a muchas reuniones con todos los grupos parlamentarios y todos aceptan que somos necesarios, pero también nos manifiestan que no lo pueden expresar.
¿Qué limitaciones tenéis?
¡Ostras! Somos necesarios, pero la realidad es que ahora mismo un cazador es visto como un delincuente. Quizá con la crisis de la peste se empieza a entender el papel que jugamos. Aun así, la normativa que nos regula es brutal. El cazador es el único aficionado que requiere un certificado psicotécnico. No podemos estar cerca de los caminos, se nos ha reducido la munición que podemos llevar en el cargador, ya que de seis cartuchos pasamos a cinco y, actualmente, a tres. El Departament regula las especies que podemos cazar, las cantidades, los periodos, los lugares, las modalidades… el proteccionismo de la fauna que se ha hecho es brutal e irracional.
¿Es la causa de la plaga de jabalíes y de corzos?
Claro. La población de ungulados ha crecido de manera desmesurada. Por ejemplo, los corzos están haciendo mucho daño. Pero parece que la vida del corzo o del jabalí valga más que la del campesino que ve cómo le destrozan los sembrados y le arruinan las cosechas.
¿También se va tarde con el corzo?
Es que siempre se actúa de manera reactiva, cuando el campesino se queja o cuando aparecen los problemas, ya sean accidentes de tráfico, zoonosis, etcétera. El corzo se reintrodujo en los años noventa sin pensar antes que, si no tenía depredadores, se reproduciría excesivamente y se convertiría en un problema de primera magnitud. Ahora se intenta contener. En algunas comarcas se dan más permisos para cazar corzos que jabalíes, imagínate si hay. Pero todavía hay demasiadas trabas administrativas en una situación de descontrol grave como es la del corzo que, como ha pasado con la del jabalí, acabará dando problemas serios.
