Escopetas a la funda

//Escopetas a la funda

diariodevalladolid.es/ Leonardo de la Fuente

Foto-LEONARDO DE LA FUENTE

Concluyó el pasado domingo una mediocre temporada de caza menor en la comunidad donde aún sigue abierta la caza mayor

Los aficionados a la caza menor de Castilla y León enfundaron sus escopetas el pasado domingo al finalizar una campaña que concluye de forma mediocre para la mayoría de los cazadores regionales.

No pasará a la historia esta temporada cinegética, después de que Castilla y León había concluido la campaña 2024-2025 de forma bastante aceptable. En esta ocasión, y salvo las excepciones que todos los años se producen, la temporada no fue generosa con los aficionados y algunos se las vieron y se las desearon para lograr abatir alguna perdiz roja, especie reina de la casa menor en España.

Las patirrojas escasearon en muchos cotos, y también fueron muchos las sociedades de cazadores que abrieron varias semanas más tarde la campaña para no acosar desde el primer día a la perdiz. Hubo cotos en Castilla y León que abrieron su temporada perdicera mediado el mes de diciembre, otros ni siquiera dispararon sobre las perdices en toda la temporada, y fueron muchos los cotos que se auto impusieron horarios estrictos y cupos de perdiz muy bajos, con una perdiz por cazador y día en la mayoría de los acotados, y aun así, no fue una temporada destacable, aunque los cazadores entretuvieron las mañanas dominicales y festivas en busca de otras especies.

En este sentido el conejo volvió a salvar los muebles y deparó resultados más que aceptables, lográndose un buen número de capturas en muchos acotados regionales. Entretanto la liebre sigue sin levantar cabeza y muchas cuadrillas de galgueros decidieron dejar de salir en su búsqueda a las primeras de cambio al no encontrar ni tan siquiera camas en sus cotos, desistiendo de buscar a una rabonas a las que la mixomatosis ha seguido diezmando, aunque en menor medida que en años precedentes.

Los aficionados a la caza de las palomas sí se divirtieron con ellas y así, en los pasos tradicionales, se disparó sobre un buen número de paloma torcaz, lo mismo que en los acotados cercanos a las grandes ciudades, donde la mayor de las palomas que surcan los cielos se ha asentado como se puede comprobar en parques y jardines de estos grandes núcleos urbanos.

Palomas torcaces y palomas bravías – o palomas de la torre-, proporcionaron alguna tirada más que significativa. A su vez los aficionados a la caza de la becada tuvieron una temporada irregular habiendo montes burgaleses, zamoranos, leoneses o sorianos donde la dama del bosque volvió a estar presente un año más. Para concluir destacar que el zorzal, que es un ave que cada vez tiene más adeptos en toda España, en esta ocasión su presencia en los cotos fue prácticamente irrelevante y este año dejó a muchos cazadores poco menos que con dos palmos de narices.

La temporada de caza en Castilla y León continúa abierta para los aficionados a la caza mayor hasta el último domingo de febrero.

“Las dos cosas más difíciles de decir en la vida son, hola por primera vez, y adiós por última”LA VOZ DEL MONTE

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2026-01-30T11:52:14+01:00 30 enero, 2026|Actualidad cinegética|