lagacetadesalamanca.es/María Andrea Sandia
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Para el cierre de 2024, Salamanca contaba con 30.722 armas registradas legalmente y había un total de 17.370 licencias en vigor. Todas ellas están sometidas a una férrea supervisión para evitar que caigan en manos indebidas
La provincia de Salamanca mantiene una de las mayores tradiciones cinegéticas de Castilla y León y eso también se refleja en las cifras oficiales sobre control de armas. Lejos de la imagen asociada al uso de armamento para defensa personal que existe en otros países, la realidad salmantina muestra un modelo vinculado a la caza, el deporte y el entorno rural, todo ello bajo una estricta supervisión administrativa.
Tras el reciente tiroteo ocurrido en Arapiles, vuelven al debate público las políticas en esta materia y el riesgo de que un arma obtenida legalmente pueda acabar relacionada con algún tipo de delito. Sin embargo, los profesionales del sector insisten en que, gracias al férreo control existente, esto resulta muy poco probable.
«Es casi imposible que un arma de caza termine protagonizando un tiroteo. En España existe muchísimo control. Las personas que disponemos de licencias para armas con fines recreativos debemos cumplir numerosos requisitos y estamos sometidos a un seguimiento constante», explica Javier Tendero, presidente provincial de la Federación de Caza en Salamanca.
Al cierre de 2024, la provincia contaba con 30.722 armas amparadas legalmente por licencia o autorización. Además, había un total de 17.370 permisos en vigor. La inmensa mayoría correspondían a las licencias D y E, destinadas a rifles de caza mayor y escopetas. Por el contrario, las licencias B —vinculadas a armas cortas para defensa personal— apenas alcanzaban las 35 en toda la provincia.
Para el presidente provincial de la Federación de Caza estos datos desmontan muchas ideas preconcebidas sobre la posesión legal de armas en España. «Existen sectores que intentan criminalizar la caza o la tenencia de armas, pero los cazadores somos personas muy pacíficas, que queremos disfrutar de una actividad que nos gusta y que cumplimos con todo lo que establece la ley. Los problemas relacionados con armas provienen de delincuentes que las consiguen en el mercado negro», explica Tendero.
De esta manera, el presidente de la asociación cinegética defiende que el sistema español es «uno de los más estrictos de Europa» y considera que existe un gran desconocimiento social sobre todos los requisitos que debe cumplir una persona antes de obtener una licencia.
«La gente piensa que cualquiera puede comprarse una escopeta y no es así. Hay controles psicológicos, pruebas teóricas, exámenes prácticos, revisiones periódicas y una supervisión constante. Cada cinco años debemos pasar una revisión. En ella comprueban el estado de las armas que tenemos en nuestra posesión y, si detectan alguna modificación, pueden retirarte la licencia. Además, para tener un arma de caza debes estar federado y, por supuesto, no tener antecedentes penales. Pocas personas se someten a tantos controles como los cazadores o los tiradores deportivos», relata.
Más allá de toda la burocracia necesaria para adquirir un arma, el presidente de la asociación destaca que entre las personas que disponen de ellas en sus hogares predomina la precaución. «Mis hijos ya son mayores, pero cuando eran pequeños jamás me vieron limpiando un arma porque es algo que debe hacerse siempre con cuidado. Tanto las escopetas como los rifles están guardados en casa en un lugar seguro», señala. Del mismo modo, recuerda que la ley obliga a mantener bajo llave los rifles y las armas rayadas. En el caso de las escopetas no es obligatorio, aunque la mayoría de los cazadores busca espacios seguros para evitar que puedan caer en malas manos.
Disponer de licencia de armas no significa que una persona pueda adquirir cualquier tipo de armamento. La legislación española es muy restrictiva en este aspecto. «No es como presentarse con el DNI y comprar un arma semiautomática de gran alcance. Lo que podríamos considerar armas de guerra no se puede adquirir bajo ningún concepto. Incluso en el caso de los rifles semiautomáticos existe una limitación a aquellos que solo tienen tres balas», cuenta.
En este sentido, España presenta una regulación especialmente restrictiva en lo referente a las armas de fuego, incluso más que otros países europeos. «En países cercanos, como Portugal, por ejemplo, sí está permitido el uso de silenciadores. Se trata de un sistema que disminuye el ruido del disparo para que quienes utilizamos el arma no suframos daños auditivos. Aquí está prohibido», añade.
Del mismo modo, el salmantino resalta que estas armas se utilizan siempre en entornos seguros. «Cuando salimos de nuestros hogares para ir de caza llevamos el arma enfundada y nunca visible. Vamos directamente al coto de caza, que está claramente delimitado y es el único lugar donde podemos utilizar la escopeta o el rifle. Después regresamos directamente a casa para guardar el arma en un lugar seguro», relata.
Sobre el número de armas que puede tener cada cazador, Tendero explica que lo habitual es disponer de un arma para caza menor y otra para caza mayor, de manera que puedan practicarse ambas modalidades.
Escopetas o rifles, ¿Cuáles usan los cazadores?
Cumpliendo con los requisitos establecidos por la ley los salmantinos pueden optar a escopetas o rifles. Las primeras son utilizadas para caza menor, es decir, aves, liebres o animales pequeños. Los rifles por su parte son de largo alcance y se utilizan para la caza de animales más grandes. En este caso la legislación es incluso más exigente a la hora de otorgar una licencia.
261 nuevas armas entre 2021 y 2024
Salamanca vivió un ligero aumento del número de armas y licencias entre 2021 y 2024 (última actualización de los datos).
En 2024, había 169 licencias más que en 2021, cuando la provincia contaba con 17.201 licencias. Mientras que se registraron 261 nuevas armas en este periodo. Además, entre 2021 y 2024 aumentaron las licencias relacionadas con el tiro deportivo y la caza mayor, mientras que descendieron ligeramente algunas autorizaciones tradicionales vinculadas a escopetas.
