Científicos, ecologistas y cazadores reclaman el control de gatos asilvestrados: “Se ha puesto mucho énfasis en protegerlos”

//Científicos, ecologistas y cazadores reclaman el control de gatos asilvestrados: “Se ha puesto mucho énfasis en protegerlos”

elmundo.es/ Jorge Molina

Foto- FUNDACIÓN ARTEMISAN

Su activa depredación de reptiles y aves ocasiona un fuerte impacto en especies protegidas, sobre todo en Baleares y Canarias. Científicos, ecologistas y cazadores proponen diversas medidas para reducir sus poblaciones

La presencia de gatos en el medio natural es un problema que sigue creciendo. Su activa depredación de reptiles y aves ocasiona un fuerte impacto en especies protegidas, sobre todo en Baleares y Canarias. Científicos, ecologistas y cazadores coinciden en la necesidad de controlar sus poblaciones, para lo que proponen desde captura a muerte. Las cifras son muy aproximadas, pero nadie reduce a menos de un millón los gatos sin dueño en España, gran parte en el campo.

“Hay que sacrificarlos, son un peligro para el medio natural”, señala a este diario Miguel Clavero, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD). Por su parte, Juan Carlos Atienza, de la Sociedad Española de Ornitología (SEO), defiende que “hay que capturar y llevar a un centro a cualquier gato en el medio natural”. “El gato es la clave en el control de predadores que reclamamos, es un animal que caza también por afición, no por hambre”, señalan desde la Federación Andaluza de Caza (FAC).

El gato montés, escasísimo y protegido, no tiene nada que ver con la presencia en aumento en el medio natural de gatos domésticos que se han asilvestrado. El problema en las ciudades ha generado las llamadas colonias, mantenidas con comida por algunos ciudadanos. Con la reciente Ley Animal ya no es posible el sacrificio, y su gestión pasa por captura, castración y liberación. “Esto puede funcionar si el sistema está cerrado, no si entran nuevos gatos a la colonia”, advierte Atienza, responsable de Gobernanza Ambiental en SEO.

Para colonias que se ubican en lugares vulnerables desde el punto de vista ambiental, esta sociedad plantea su traslado, aunque admite que cualquier procedimiento supone un “gran esfuerzo” para los municipios. Los gatos urbanos, incluso alimentados, son predadores impulsivos, en particular de pájaros. Un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid comprobó que en los parques urbanos con gatos son más escasas las aves

Aves atacadas por gatos asilvestrados
Aves atacadas por gatos asilvestrados CSIC

Según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el gato vive en diversos hábitats naturales y, al ser una especie generalista, “depreda sobre gran v

ariedad de especies de reptiles, aves, mamíferos e invertebrados, pudiendo capturar incluso algunos peces y anfibios”. A nivel mundial, “los gatos se relacionan con la extinción de 63 especies de vertebrados. En los ecosistemas insulares han estado involucrados en el 14% de todas las extinciones de aves, mamíferos y reptiles y en el declive del 8% de los catalogados en peligro crítico”.

Se estima que en España existen unos ocho millones de perros y seis millones de gatos. En ambos casos su paso a la vida silvestre es un problema para personas y medio ambiente. “En la península debe haber pocos gatos puramente asilvestrados, porque en el medio natural hay animales que los matan, como zorros; eso es radicalmente diferente en las islas, donde el problema es gigantesco por su impacto en poblaciones silvestres”, afirma Miguel Clavero.

PARA SABER MÁS

El estudio más relevante realizado sobre la presencia de gatos en el campo lo impulsó la Fundación Artemisan, publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science. Se le buscó mediante 34 cámaras y trampas en siete espacios dentro de la Red Natura de Castilla la Mancha, resultando que en todos esos lugares aparecieron gatos domésticos asilvestrados.

Las peores consecuencias se producen en las zonas en las que viven especies amenazadas, incluso en las que se han puesto en marcha programas específicos de recuperación, como la cerceta pardilla, a la que puede depredar.

TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES

Los expertos señalan, asimismo, su capacidad para transmitir enfermedades. El estudio de Artemisan capturó 15 gatos. Todos dieron negativo para leucemia felina, una enfermedad que a punto estuvo de acabar con los linces de Doñana en 2007, como recuerda Miguel Clavero. Tampoco sufrían inmunodeficiencia felina y Covid-19. Sin embargo, padecía calcivirus felino el 78 % de los gatos, el parvovirus felino el 50%, y herpesvirus-1 felino el 36%.

Clavero, de la EBD, califica de “gigantesco” el problema de salud pública de los gatos sin dueño, pues suponen “la única vía de transmisión de la toxoplasmosis, un parásito que contiene en el cuerpo un tercio de la población española”.

¿Y qué hacer? Para el científico de Doñana no queda otra que abatir los existentes en el medio natural. “Estos gatos no son adoptables, es imposible que vivan en una casa, son salvajes, y hay que sacrificarlos, no hay ninguna posibilidad de darle una buena vida alternativa al medio natural, y en ella son un peligro, sería asumir el daño ecológico”.

Juan Carlos Atienza apuesta por su captura y llevarlos a un centro, pero admite que “no se pueden entregar 300 gatos a un Ayuntamiento”. Él cree en una gestión natural, un entorno saludable con predadores como linces o zorros expulsa a los gatos de él. Y, sobre todo, que las personas no se desentiendan de los gatos. En su Estudio de Abandono y Adopción, de 2021, la Fundación Affinity contabilizó 124.000 gatos abandonados en 2020, un gran incremento respecto a los 33.330 de 2015.

La Federación Andaluza de Caza ha advertido al Gobierno regional de que pasará a las protestas si no cumple su compromiso pre electoral de emitir una orden para que puedan controlarse predadores, entre ellos gatos, perros, zorros y algunos córvidos, en Andalucía la urraca. “El problema grande son los gatos”, apunta la FAC. El Consejo de Gobierno andaluz anunció la semana pasada que “tomaba conocimiento del inicio” de la Orden para regular el control de predadores, pero la FAC replicaba a El Mundo que esto “no cambia nada” ya que puede demorarse años, y lo exigen antes del inicio de la próxima temporada de caza después de “21 años solicitándolo”.

Se trataría de un “control no letal”, aclara la Junta, mediante trampas o lazos para paliar el “fuerte declive” de la caza menor, que también se achaca al abandono de prácticas agrarias tradicionales. Un estudio en Extremadura en dos cotos verificó que el sometido a control vivió un aumento del 58% de la perdiz roja. “Andalucía entera está afectada”, recalcan los cazadores.

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2024-05-07T11:58:05+02:00 7 mayo, 2024|Actualidad cinegética|