Los perros de caza serán potencialmente peligrosos según la ley de Bienestar Animal de Belarra

//Los perros de caza serán potencialmente peligrosos según la ley de Bienestar Animal de Belarra

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Los animales dedicados a actividades cinegéticas se considerarán “de especial manejo” si no se someten voluntariamente a un test de sociabilidad.

Además, según la ley, el perro de caza es perfectamente normal mientras realiza su actividad pero cuando deja de cazar, se convierte en “perro de manejo especial” a no ser que su propietario decida someterlo “voluntariamente” al test de sociabilidad, que según la propia ley, no es obligatorio. Y lo mismo sucede con los perros de pastoreo y de guarda del ganado que, además, tendrán que estar permanentemente localizados con un GPS.

La ambigua enmienda del PSOE

El PSOE, consciente de la que se le venía encima especialmente en regiones de tradición cinegética como Castilla-La Mancha y Extremadura, propuso una enmienda para excluir de la ley de Bienestar Animal a los perros de caza, rehalas y animales auxiliares de caza (hurones, cetrería…). “No obstante – dice el propio texto de la enmienda – les será de aplicación lo establecido en el artículo 24 respecto de obligaciones generales y el artículo 27 relativo a las prohibiciones”.

¿Y qué dice el artículo 24? Pues que hay que cumplir la ley de Bienestar Animal: “En general, cumplir con las obligaciones que se establecen en esta y otras normas”. Es decir, según la enmienda del PSOE, los perros de caza no entran dentro de la ley de Bienestar Animal, pero tienen que cumplirla. En opinión de Fuentes, la redacción es ambigua para poder hacer lo que se quiera: “Nadie les va a poder decir que sí ni que no… Resumiendo: puede que sí, puede que no, quién sabe”.

¿Qué es un perro de manejo especial?

Los perros de caza, pastores y de guarda del ganado que no tengan certificada su sociabilidad con un test que todavía se desconoce en qué consistirá o quién lo va realizar, serán considerados “perros de manejo especial”.

Esta denominación sustituye a lo que hasta ahora se conoce como “perros potencialmente peligrosos” y que incluía a un listado de razas (pit bull terrier, staffordshire bull terrier, american staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileiro, tosa inu, akita inu) que, por sus características físicas, están obligados a contar con un seguro de responsabilidad civil y pasear siempre con el bozal puesto y con correa que no supere los dos metros de longitud.

El ministerio de Belarra propone acabar con esa denominación para valorar de forma individual a cada perro. “Los animales de la especie canina sólo serán considerados como potencialmente peligrosos previa realización de un estudio de sociabilidad individualizado”. La ley tampoco deja claras las medidas que hay que adoptar si un perro se considera “de manejo especial”. Únicamente señala que “los lugares y espacios privados en que se desenvuelven habitualmente los perros que, tras los estudios de sociabilidad previstos en el apartado segundo del artículo 35, fueran calificados como de manejo especial, deberán disponer de condiciones de seguridad suficientes para evitar fugas o posibles agresiones“.

Según Fuentes, el test individual puede no resultar determinante para calificar a un perro como potencialmente peligroso, debido a su evolución y a su educación: “El perro puede tener un determinado carácter a una edad, pero como a un niño, tú lo educas y lo reconduces. A lo mejor en el momento de hacer el test ves algún tipo de agresividad que con una educación adecuada no pasa nada en absoluto. Y a lo mejor un perro, que no ha matado nunca una mosca, tropieza con una persona que lo maltrata y lo convierte en un animal agresivo. Esto es un sinsentido”.

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2022-11-23T09:23:59+01:00 23 noviembre, 2022|Actualidad cinegética|